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El barco fantasma lleno de ratas caníbales

 

El Lyubov Orlova navega a la deriva en el Atlántico y podría amenazar a Reino Unido, a cuya costa se acerca, según el diario británico The Independent. 

Este buque, que recibe su nombre de una famosa actriz rusa de las primeras décadas del siglo XX, es un crucero con capacidad para 237 pasajeros y 100 metros de eslora. Ahora, sin embargo, está infestado de ratas caníbales que se devoran unas a otras para poder subsistir y, además, transmiten enfermedades infecciosas.

El barco, que efectuaba recorridos turísticos por el Ártico, fue confiscado en 2010 por las autoridades canadienses después de que la empresa Cruise North Expeditions demandase a sus propietarios rusos para intentar recuperar los costes de un viaje que fue cancelado. Sin embargo, una serie de errores encadenados de unos y otros han hecho que la embarcación surque de nuevo los mares, esta vez sin rumbo y con una tripulación muy peligrosa.

De llegar a tierra, lo más probable es que lo hiciera en la costa oeste de Irlanda, de Escocia o del sur de Inglaterra. "En los últimos meses hemos tenido varias tormentas muy fuertes, pero no lo suficiente para hacer naufragar un barco tan grande. En cualquier caso, debemos estar alerta", confiesan los guardacostas irlandeses.

'Escapó' a su destino como chatarra

Hace cuatro años, este barco construido en Yugoslavia en 1976 se quedó varado en el puerto de San Juan de Terranova durante más de dos años hasta que fue vendido por los tribunales canadienses por 275.000 dólares a una empresa dedicada a convertir en chatarra navíos en desuso.

Finalmente, a finales de enero, su nuevo propietario contrató un remolcador para trasladar al exsoviético Lyubov Orlova, a Santo Domingo, para ser desguazado. Pero un día después de empezar su viaje, las amarras que unían el barco al remolcador se rompieron en medio de las turbulentas aguas del Atlántico norte y las autoridades canadienses ordenaron al remolcador que volviese a puerto sin el crucero ruso.

La decisión de las autoridades canadienses de permitir primero que el Lyubov Orlova fuese remolcado en medio de tormentas en invierno y luego que obligase al remolcador a regresar a puerto sin el navío ha sido criticada por expertos.

¿De quién es la culpa?

El 23 de febrero de 2013 se encontraba a 1.300 millas náuticas de la costa de Irlanda y en marzo se recibieron avisos de que estaba a tan solo 700 millas, todavía en aguas internacionales. Sin más noticias en meses se especuló sobre un posible hundimiento del buque, pero luego se ha demostrado que no es así.

Canada, por su parte, se ha desentendido del problema. Así, su Servicio de Guardacostas, que dejó de tener información sobre la ubicación del navío el pasado 4 de febrero, se negó a contestar preguntas sobre el Lyubov Orlova y remitió al Consejo de Seguridad del Transporte de Canadá (CST), que no contestó las llamadas.

 

CST ha iniciado una investigación para determinar cómo se produjo el incidente que provocó la liberación del Lyubov Orlova, pero ha advertido que la pesquisa tardará al menos un año. Según Greenpeace este episodio demuestra que las aguas internacionales son como el "salvaje Oeste".

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