10222017Sun
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¿Ver para creer?

A primera hora del 12 de octubre de 1963, Eugenio Douglas, camionero, fue deslumbrado por una luz brillante que apareció frente a él en la carretera, cerca de Córdoba, Argentina.

El camión se fue a la cuneta y Douglas se bajó, viendo entonces un gran objeto metálico en la carretera. Tres seres que parecían robots cuya estatura estimó en unos 4 metros salieron por una puerta. Llevaban cascos y trajes que "se pegaban a su cuerpo". Douglas disparó varias veces contra ellos y después huyó. El OVNI "zumbó" y sintió un escozor causado por los "rayos" mientras corría.

En octubre de 1963 una mujer que vivía en Washington, Estados Unidos, vio tres ocupantes en un OVNI cilíndrico. Uno salió a través de la pared de la nave y se acercó a ella. Llevaba un traje gris, con una especie de abertura para los ojos, aunque éstos no eran visibles. Después, el ser volvió a la nave de la misma extraña forma.

Un mes después, el 16 de noviembre de 1963, dos chicos de Kent, Inglaterra, paseaban con sus novias, cuando vieron bajar una brillante "estrella" que se quedó flotando y se desplazó entre los árboles a algo más de 70 metros de donde estaban. El OVNI dorado y ovalado se detuvo e, instantáneamente, una figura de tamaño humano emergió y se dirigió hacia ellos arrastrando los pies. Cuando vieron que era totalmente negra, no tenía cabeza y tenía alas de murciélago, los cuatro sintieron pánico y huyeron.

En muchos de estos casos, tanto los OVNIS como sus ocupantes usan haces de luz o rayos, o alguna clase de fuerza invisible. Además, las apariciones y desapariciones instantáneas, el atravesar las paredes y los rayos que flotan parecen indicar que, en muchos casos, los testigos veían imágenes proyectadas por inteligencias situadas dentro de las naves. Hay pruebas de que los ocupantes de los OVNIS eligen clarividentes y sujetos hipnotizables como contactos.

En una brillante serie de artículos que aparecieron en Flying Saucer Review, titulada "Una mirada larga y fría a las inteligencias extraterrestres" el autor, C. Maxwell Cade, un radiólogo, sugería que los ocupantes de los OVNIS podían leer temores de los testigos (¡Dios mío! ¡Un platillo volante! ¿Habrá un monstruo peludo dentro?). Esa emanación, amplificada, podría ser retransmitida a la mente del testigo y... ¡aparece un monstruo peludo!

Maxwell Cade señala que hay muchas formas de provocar alucinaciones, desde una simple sobredosis de alcohol, la hipnosis, la sugestión y las drogas (como el LSD) hasta la irradiación del cerebro con ondas de alta frecuencia; todas ellas son más o menos peligrosas para el sujeto. Si esas técnicas están a nuestro alcance, ¿quién puede imaginar los métodos para influir en la mente que podrían ser utilizados por inteligencias superiores.

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